La pérdida de humanidad en la música moderna

Tanto en la música como en el cine, hemos llegado a un punto en donde cada elemento de cada composición puede ser producido automáticamente por computadora. Esto permite que productores con poca o nula práctica en la música puedan sacar hits, o que músicos talentosos sin acceso a herramientas y accesorios caros, puedan trabajar su música nada más con sus laptops.

Pero la facilidad que ha traído la tecnología en el aspecto de la creación de la música ha hecho que productores, músicos e ingenieros en todos los niveles hayan podido corregir muchos errores y limar las asperezas de sus contenidos, incluso hasta en grabaciones de personas reales tocando instrumentos análogos de la antigüedad. Después de todo, si pudieras hacer que el baterista tocara en medida perfecta al tiempo, al cantante estar perfectamente afinado, o al guitarrista tocar sin fallar una nota, ¿por qué no lo harías?

Una respuesta viene en una cita concisa de las Estrategias Oblicuas de Brian Eno, a la que Ted Mills refiere en un post reciente aquí acerca de Miles Davis: “Honra tus errores como a una intención escondida.” (El consejo es similar al que Davis le dio a Herbie Hancock, “Los errores no existe, existen las oportunidades para improvisar.”) En el clip de arriba, Eno entra en detalles acerca del contexto de la producción digital diciendo que la tentación que da la tecnología es la de poder hacer que todo esté más pulido.

Pero el efecto neto de corregir cada defecto percibido en un canción es el de homogeneizarla por completo, dice, hasta que cada parte suene exactamente igual, haciendo así que no quede huella de vida humana del todo ahí. Después de todo existe una razón por la que haya opciones o funciones dentro de máquinas que utilizan tambores o secuenciadores, que permitan “humanizar” de alguna manera las tonadas para hacerlas corresponder más a las conductas ocasionales de humanos reales.

Esto no significa que no haya tal cosa como cantar o tocar algún instrumento mal o bien, significa que no existe tal cosa como la perfección. O más bien, que la perfección no es una meta valiosa en la música. Los coros reales, los momentos con los que más conectamos y repetimos una y otra vez, a veces son felices accidentes.

Mills señala a un hilo de Reddit dedicado a los errores dejados en algunas grabaciones, que lograron hacerse parte de una canción. Y cuando se trata de tocar pefectamente en tiempo, o en melodía, pienso en la atrocidad que se hubiera cometido al meter todo el Exile on Main Street de los Rolling Stones en una estación de audio digital para “arreglarle” los errores. Todos los arrastres, y las habladas entre dientes, y la atmósfera, de alguna manera se hubiera perdido por completo. Pasa lo mismo con todo el contenido sacado por The Band, o la mayoría de los albums de Dylan (como mi favorito, John Wesley Harding).

Para mencionar un ejemplo más o menor moderno, escucha “Sirena”, del trio instrumental australiano Dirty Three, puesto acá arriba. Esta es una banda que suena siempre al borde del colapso, y que es preciosa de escuchar (o ver, si has tenido la oportunidad de acompañarlos en vivo). Esta grabación, de su álbum Ocean Songs, fue hecha en 1998, antes de que las producciones se hicieran mayormente digitales, y ya no hay muchas grabaciones que suenen al menos parecidas ya. Incluso la música dance tendría el potencial de ser un poco más orgánica y cruda, en vez de tener las voces de los cantantes tan procesadas con la corrección de tonos que acaban sonando como máquinas. (Atestigua el oscuro hit del disco “Miss Broadwat”, por ejemplo, o la carrera de LCD Soundsystem).

Hay mucho más que decir acerca de cómo los álbumes de arriba han sido grabados, pero en general el punto es que las CGI, o imágenes creadas por computadora, de su abreviación en inglés, hayan arruinado la emoción del cine, (te estamos viendo, George Lucas), o que las guerras de altos volúmenes hayan aminorado los altos dinámicos, manejándolos hasta dejarlos estériles y desechables como juguetitos hechos en cadena. Pero como siempre, con todos los avances que puede representar la tecnología, salen las preguntas sobre qué realmente estamos ganando o perdiendo en el proceso.

 

***Información traducida desde el artículo original Brian Eno explains the loss of humanity in modern music, escrito por Josh Jones, disponible en la web de Open Culture.

Enlace al artículo original. (Inglés.)

Brian Eno Explains the Loss of Humanity in Modern Music

***Traducido por Redacción Gravity Audio MX.***

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La pérdida de humanidad en la música moderna
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Las máquinas han deshumanizado la música
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Open Culture